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Las residencias, las más perjudicadas por la COVID-19

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De las 372 muertes por la enfermedad contabilizadas en La Rioja, 212 corresponden a estos centros. El 68 % de los fallecidos a nivel nacional

En medio de la pandemia de COVID-19, las personas mayores de 65 años se han convertido en uno de los colectivos más vulnerables y más afectados por el nuevo coronavirus. También hubo cierta confusión sobre qué tratamientos aplicar a los pacientes con coronavirus más mayores. Ante el aumento incesante de casos, las autoridades sanitarias de algunos países optaron por priorizar a los pacientes más jóvenes, que tenían más posibilidades de sobrevivir, lo que provocó numerosas críticas por parte de la opinión pública.

Con los últimos datos contabilizados en agosto, son 372 personas las que han perdido la vida desde que arrancó la crisis sanitaria en La Rioja. De ellas, 212 corresponden a residencias de personas mayores. Pero los datos llegan a ser más preocupantes si no nos centramos únicamente en estos centros, superando ya esta cifra en abril, con 235 fallecidos mayores de 70, según los datos facilitados por el Gobierno de La Rioja.

De hecho, el grupo de los mayores de 70 acumula la gran mayoría de los muertos durante esta pandemia pero, sin embargo, no llega a ser ni la mitad de los riojanos que han contraído la enfermedad (44,9%). Por otro lado, estos datos también constatan que, comparando fallecidos con infectados, queda claro que la capacidad de recuperación del virus de los menores de 60 años es muchísimo mayor que en edades más avanzadas.

A nivel nacional, el panorama es similar. Los fallecidos en residencias de ancianos equivaldrían a un 68 % del total notificado oficialmente por el Ministerio de Sanidad. El número de víctimas mortales que el coronavirus ha dejado se sitúa en 19.841 personas con COVID-19 o con síntomas similares, en las 5.328 residencias de ancianos con las que cuenta aproximadamente el territorio español -ya sean públicas, concertadas o privadas-, según los datos proporcionados por las comunidades autónomas.

Servicios de proximidad en el propio hogar

Según los datos aportados por el Imserso hasta 2018, del total de los servicios incluidos en el catálogo de los servicios sociales, el 79% van dirigidos a la atención a domicilio. Así, la teleasistencia atiende a 942.446 personas, el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) a 451.507 y los centros de día a otras 96.499. Estas cifras son muy superiores al porcentaje de atención residencial, que se sitúa tan solo en un 22%.

No obstante, profesionales como la doctora en ciencias de la salud, Psicóloga Gerontóloga Teresa Martínez, quien también es experta en modelos de atención centrada en la persona, cree que es el momento de replantearse asuntos como “la inaplazable y urgente reconceptualización del actual SAD, el cual solo cubre algunas de las necesidades de las personas”, como bien apuntó en la sección ‘A Fondo’ de la edición de julio y agosto de Entre mayores.

Según esta doctora, el SAD se queda corto “en cuanto a la diversidad de atenciones que dispensa y a la intensidad de los apoyos. Tenemos que pasar de un SAD que se limita a prescribir unas determinadas horas de atenciones, a la elaboración de planes personalizados dirigidos a ofrecer atención integral en los que se coordinen cuidados personales en casa con servicios muy diversos: de salud, medidas de adaptación funcional del hogar, acompañamiento mediante voluntariado, recursos culturales y de ocio, actividad estimulativa, apoyos para movilidad, salidas y contacto con la comunidad, etcétera”.

Martínez asegura que el futuro de los cuidados de larga duración está en el servicio a domicilio, ya que “así lo indica la trayectoria de los países más desarrollados en políticas sanitarias”, entre los que destaca el modelo de Holanda. Además, considera que no debe ser “envejecer en casa, sino envejecer bien en casa”, evitando que las persones que reciben cuidados pierdan el control de su autonomía.

A su juicio, primeramente, el SAD debe “avanzar en la personalización de la atención consensuada, junto con la persona y la familia” y, para ello, “es fundamental que existan figuras técnicas que actúen a modo de gestor de cada situación, informando sobre recursos, consensuando apoyos personalizados para cada persona y coordinando todo el proceso y su engranaje».

Por otro lado, César Antón, director general de Sergesa Asiste y ex director general del Imserso añade que actualizar la realidad presente “no quiere decir que todos tengan que ser financiados por las Administraciones públicas, pero sí incluirlos y regularlos para que las entidades puedan prestarlos”.

Ya existen empresas dedicadas a ofrecer diferentes servicios a las personas mayores en sus propias casas. Es el caso de TSYS, que lleva más de 20 años especializada en los cuidados a domicilio, contribuyendo a preservar la salud de sus alrededor de 500 clientes durante todo el trascurso de la pandemia, además de innovar en proyectos enfocados en combatir la soledad como es el caso de nuestro programa ‘Hogares Compartidos’. Para más información consulta nuestra página web.

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